Había algo en la forma en que nos veíamos, en cómo compartíamos gustos y vicios, que me llevaba a creer que tal vez podríamos ser algo más que simples amigos. Sin embargo, en su mirada solo veía camaradería y complicidad, mientras yo luchaba internamente con mis emociones.
Decidí jugar el juego y dejar que la situación fluyera, pero en el fondo sabía que estaba arriesgando mi corazón. Cada vez que nos encontrábamos, él desplegaba su estrategia cautivadora, intentando convencerme de que entre nosotros había una conexión especial y que podríamos tener algo más que una amistad.
No puedo negar que disfrutaba de su compañía y que me sentía atraída por su sensualidad, su risa y su personalidad. Sin embargo, me resistía a entregarme por completo, protegiendo mi corazón de cualquier tipo de sentimiento que pudiera llevarme a la decepción y el dolor.
A veces, me sorprendía a mí misma tratando de expresar mis sentimientos, pero la idea de decirle "te quiero" me aterraba. Temía que eso pudiera alejarlo, que me viera como alguien inestable o desesperada.
Aunque nuestros encuentros eran increíbles, sabía que él tenía un pasado, una vida y asuntos pendientes que no podían cambiar de la noche a la mañana. Eran obstáculos que impedían que lo nuestro pudiera avanzar hacia algo más serio.
Mientras tanto, las frases de autoduda y miedo resonaban en mi mente, intentando protegerme de las emociones que surgían. "Aléjate Satanás", me repetía constantemente para mantenerme en guardia.
Sin embargo, a pesar de mis esfuerzos por mantener la distancia emocional, sentía que cada día me sumergía más en este juego de sentimientos ambiguos. La incertidumbre me envolvía, y aunque disfrutaba cada momento con él, no podía evitar preguntarme si todo esto tenía un futuro real.
Y así, nuestra historia continuaba, tejiendo una red de complicidades y emociones encontradas. No sabía cómo sería el desenlace de esta historia de amor fallido, pero estaba decidida a descubrirlo. El destino nos deparaba un camino incierto, y solo el tiempo nos diría si nuestras almas podrían encontrar una conexión más profunda o si simplemente seríamos una linda casualidad en la vida del otro.
(Continuará...)
Había algo en la forma en que nos veíamos, en cómo compartíamos gustos y vicios, que me llevaba a creer que tal vez podríamos ser algo más que simples amigos. Sin embargo, en su mirada solo veía camaradería y complicidad, mientras yo luchaba internamente con mis emociones.
Decidí jugar el juego y dejar que la situación fluyera, pero en el fondo sabía que estaba arriesgando mi corazón. Cada vez que nos encontrábamos, él desplegaba su estrategia cautivadora, intentando convencerme de que entre nosotros había una conexión especial y que podríamos tener algo más que una amistad.
No puedo negar que disfrutaba de su compañía y que me sentía atraída por su sensualidad, su risa y su personalidad. Sin embargo, me resistía a entregarme por completo, protegiendo mi corazón de cualquier tipo de sentimiento que pudiera llevarme a la decepción y el dolor.
A veces, me sorprendía a mí misma tratando de expresar mis sentimientos, pero la idea de decirle "te quiero" me aterraba. Temía que eso pudiera alejarlo, que me viera como alguien inestable o desesperada.
Aunque nuestros encuentros eran increíbles, sabía que él tenía un pasado, una vida y asuntos pendientes que no podían cambiar de la noche a la mañana. Eran obstáculos que impedían que lo nuestro pudiera avanzar hacia algo más serio.
Mientras tanto, las frases de autoduda y miedo resonaban en mi mente, intentando protegerme de las emociones que surgían. "Aléjate Satanás", me repetía constantemente para mantenerme en guardia.
Sin embargo, a pesar de mis esfuerzos por mantener la distancia emocional, sentía que cada día me sumergía más en este juego de sentimientos ambiguos. La incertidumbre me envolvía, y aunque disfrutaba cada momento con él, no podía evitar preguntarme si todo esto tenía un futuro real.
Y así, nuestra historia continuaba, tejiendo una red de complicidades y emociones encontradas. No sabía cómo sería el desenlace de esta historia de amor fallido, pero estaba decidida a descubrirlo. El destino nos deparaba un camino incierto, y solo el tiempo nos diría si nuestras almas podrían encontrar una conexión más profunda o si simplemente seríamos una linda casualidad en la vida del otro.
(Continuará...)

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